Hombre coqueteando stanley

No quiere prescindir de la excitación que produce esa mezcla de valoración, mimos y autoestima del juego erótico con él. A muchas personas, como a Laura, les encanta gustar y saberse atractivos para otros, pero su nivel de implicación emocional es bajo: lo que dura el efecto del coqueteo. Esa sensación de influencia, poder y saber hacer aumenta su autoestima y sentimiento de valía. En estos casos donde nadie acaba en la cama de nadie, el juego es seducir por seducir, por el simple placer que aporta el disfrutar de ese pícaro instante compartido sin perseguir ninguna otra meta que no sea sentirse valorados. Las nuevas tecnologías lo favorecen. Cyrano de Bergerac estaría en su salsa, porque la palabra escrita es una potente forma de acercarnos al otro al que miramos y sonreímos con un emoticono.

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Fotograma de la película Her, protagonizada por Joaquin Phoenix. Pero también hay casos de éxito. Tinder no es el demonio. Una mirada crítica a lo que ellos ofrecen Temas de Actualidad.

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Millones de personas en el mundo dicen encontrar en la red la efecto que se les refundió con sus parejas habituales. Es decir, hombres y mujeres casados o con pareja asentado que entablan relaciones sentimentales y, en ocasiones, sexuales a través de sitios de conversación -conocidos como chat- que existen en Internet. El 90 por ciento de los participantes en un foro que sobre el tema propuso el tiempo. La psicóloga y facultativo de pareja Nelly Rojas dice que no es tan sencillo como suena. Agrega que el crecimiento de ese tipo de comportamiento es evidente. Y su justificación, es igual que agarrarse en el trabajo, el alcohol o las compras compulsivas para tapar las carencias de una relación, dice Rojas. Agrega que la coartada es casi perfecta para el infiel pues en muchas ocasiones el contacto se consuma mientras la pareja duerme, lee o mira televisión. Exactamente lo que le pasa a la esposa de Camilo, que mientras él se entretiene cheat sus ciberparejas, ella 'empiyama' a sus niños, les lee un libro y ve televisión.

EL ESPAÑOL

La mayoría nos excitamos con rapidez es un mito que solo les boleta a los hombres. Roces, susurros, nuestras propias fantasías Cualquier hora es buena para sonreír a alguien o actuar una proposición deshonesta.

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